martes, 15 de marzo de 2016

Intervención en la Junta de Accionistas

Buenos días:

Vengo en representación de 9 Accionistas con un total de 23.579 acciones que amablemente me han cedido para que se oiga otra voz la de los trabajadores. Soy José Antonio Muñoz Morales Secretario General del SATE-BANKIA.

Para comenzar nos gustaría resaltar que por primera vez los familiares y empleados hemos recibido el mismo trato que los clientes en la devolución de la OPS. Pero no podemos olvidar como un árbitro neutral acepto los arbitrajes a los que decidieron y firmaron la comercialización de preferentes y deuda subordinada, negándolo a nuestros padres, hermanos, hijos o cualquiera que tuviera a un empleado autorizado. Muy justo no parece.

Como representantes de los trabajadores desde SATE siempre hemos creído que además de oír la versión oficial, tenemos la obligación de que consejo y accionistas tengan una referencia de lo que viven día a día los trabajadores Bankia.

Esta Junta de Accionistas viene precedida de unos espectáculos de carretera, más conocidos con el anglicismo de road-shows, algo similar a lo que hacía Miguel Ríos pero sin música y con una letra monotemática; más horas-más negocio y menos empleados que se suple también con más horas de trabajo. Además de alguna opinión antisindical, desde la impunidad de un discurso sin replica posterior, se dice por ejemplo que 500 directores cobran menos que 1.700 gerentes. Que será cierto pero no miramos ni antigüedad, ni valor de la cartera del gerente, ni funciones anteriores del gerente,… que fácil es hacer populismo.

Ustedes dirigen una organización SORDA y unidireccional en su gestión. La cascada normativa de imposiciones, de mediciones en el trabajo, de presión desmedida, del ordeno y mando, no se la merece nadie y mucho menos los trabajadores de Bankia. Siguen machacando aquellos trabajadores que piensan, que intentan aportar en las reuniones y que sus conocimientos, muchas veces por edad y experiencia, suelen estar muy por encima de la mediocridad de sus mandos. Esa edad que para ustedes es causa para apartar muchos directores y subdirectores de su función, pero más arriba ya son directivos y debe haber menos desgaste.

Cuando un 41,8% de los trabajadores no participa en la encuesta de clima, normalmente es porque están tan hartos que pasan de la música y del que la toca. La satisfacción global se queda en un aprobado justito del 51%, lógicamente de los que participan, el aprobado viene refrendado por 30 trabajadores de cada 100. Si bajamos a los tres ítems que son el día a día “colaboración y trabajo en equipo”, “organización y recursos” y “condiciones de trabajo” 15 de cada 100 trabajadores están satisfechos. En cualquier empresa que tuviera un 85% de trabajadores insatisfechos en esos tres ítems, motivaría la dimisión inmediata del responsable máximo de la Dirección General de Personas.

Esa meritocracia que tanto se les llena la boca de nombrarla, es una forma de gobierno basada en el mérito, pero cuando es subjetiva como en este caso se convierte en una autocracia, gobierno de una sola persona o grupo que no tiene o no reconoce ningún tipo de regulación o limitación para ejercer su poder.

Se empeñan en mantener estructuras inútiles no hacen falta PRESIONADORES cuando eso mismo te lo dice el sistema informático: analizar un listado y ver las deficiencias. No se puede crear nuevas áreas de negocio cubriendo su personal con personal de las maltrechas oficinas. Necesitamos manos que trabajen, no directivos que pongan piedras en el camino.

Resumiendo los empleados padecemos su forma AUTOCRATICA de gobierno, su SORDERA a los problemas diarios y el BENEPLACITO, que desde los medios, dan a su forma de gestión. Cada vez menos manos para trabajar, más presión y menos RESPETO a los trabajadores.

Con lo simple que es la vida y el negocio bancario, y las ganas que tienen de complicarlo.

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