miércoles, 15 de octubre de 2014

Código ético, ¿para qué y quién lo cumple?

Si las normas que dirigen una empresa solo son para que las cumplan colectivos determinados y otros están exentos hasta de respetar las más mínimas normas de educación, da la impresión que los que mandan se están equivocando.

Debe de ser una nueva teoría de gestión de personas de estas universidades que marcan tendencia. Pero pedir que evalúen los directores de oficina a sus empleados y cuando las evaluaciones ya están realizadas, que el director de zona pida que se rebajen las valoraciones a notas que él entiende normales (entre 5 y 6), por muy reputada que sea la universidad, ni que sea Deusto, no parece de recibo. Para SATE es una mala gestión, un meter miedo sin necesidad, un querer intimidar, no respetar a sus empleados, una falta de ética con mayúsculas. Para eso ahorren papel que no hace falta ningún código ético.

Están dando un poder total sobre la vida de las personas a gente que no está preparada para desarrollar esas funciones, que carece de conocimientos y capacidades para la gestión de personas y grupos, que lo único que hacen es fustigar, obedeciendo las ordenes transmitidas. Al final esta evaluación es una medida unilateral de la empresa, con una decisión unilateral de una persona, el zona. Debe ser que sin enterarnos ha aparecido una nueva categoría laboral “007” con licencia para lo que sea.

Valoran ahora y se tiene que volver a valorar en breve para calcular la V3 del SVR. Si lo que quieren es no pagar, la sinceridad es una virtud, lo dicen y nadie nos rasgaremos las vestiduras.

Menos mal que con el ERE preservaron el talento, porque si pese a esto los empleados son de 5 o 6 como mucho no podemos imaginar esta evaluación a finales de 2012. Nosotros tenemos claro la nota de quién evalúa así y de quién les deja hacerlo y les da ese poder; no puede ser otra QUE UN CERO PATATERO.

Nuestra independencia

Nuestra mayor diferencia

SATE, las soluciones cerca de ti

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