miércoles, 18 de diciembre de 2013

Arbitrajes arbitrarios

La Navidad son unas fechas en las que los empresarios gustan de dar buenas noticias a sus empleados, a sus clientes, a sus proveedores, en general a sus conocidos. Son fechas de cenas, de regalos, de transmitir paz, confianza y tranquilidad. Pero siempre hay quien desde un mal uso de la psicología pretende machacar a sus empleados también en Navidad.

Por si no era suficiente con machacarnos a nosotros los empleados, ahora van también a por nuestro entorno, están denegando todos los arbitrajes en donde el empleado era cotitular, representante legal o autorizado. El delito de los clientes, porque aunque sean familiares son CLIENTES, fue creer en los empleados, confiar en ellos o simplemente no tener a nadie más y autorizarte a ti aunque seas familia lejana.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Sabías que...

Según nuestro código ético y de conducta en Bankia, todos los profesionales están obligados al secreto profesional respecto a las informaciones y datos que el grupo pone a su disposición y que conozcan en el ejercicio de su actividad profesional, tanto relativos al grupo, como a otros, clientes o cualquier tercero con motivo de las relaciones que mantienen con el mismo.

La utilización de la información será exclusivamente para el desempeño de nuestra actividad profesional, y no podremos facilitarla más que a aquellos profesionales del grupo Bankia, que necesiten conocerla.

Hemos detectado que se están recibiendo llamadas de personas que se identifican como empleados de otras entidades bancarias, entidades financieras, empresas de telefonía…, solicitando información o confirmación de los datos que ellos ya poseen (titular y número de cuenta).

¿COMO DEBEMOS ACTUAR?

NO FACILITÉIS NI CONFIRMÉIS información en ningún caso.

Tened presente que NO PODÉIS FACILITAR INFORMACIÓN DE CLIENTES, incluidas las empresas de recobro.

Si tenéis un margen de tiempo, intentad averiguar el origen de la llamada (entidad, oficina, dirección y teléfono) y la identificación de la persona, ya que estamos comprobando que quien llama no es ni tan siquiera la persona que dice ser. Posiblemente, nos encontraríamos frente a lo que se denomina SUPLANTACIÓN DE IDENTIDAD.