viernes, 15 de noviembre de 2013

Cada vez menos sapiens

La teórica capacidad del ser humano de aprender de los errores, se nos desmorona, cuando vemos que cada reestructuración se hace igual de mal o peor que la anterior.

Estamos en el último capítulo de esta pesadilla y nuestros directivos siguen cometiendo los mismos errores incluso aumentados. Como se está demostrando en la reestructuración de las zonas de Andalucía, Canarias y Cataluña, cierras tres oficinas y los clientes los envías a otra oficina, que tiene la plantilla ajustada para atender su actual volumen de negocio, pero no pasa nada solución “del sapiens de turno”, incremento un empleado y resuelto. Este alarde de sabiduría y visión de futuro no tiene parangón, nos tendríamos que remontar a la excelsa cultura popular de una de las zonas machacadas como es Murcia para encontrar algo equiparable y seria un dicho popular que dice:



“eres más listo que el sabio Mondija,
que se metió el dedo en el culo y dijo
aquí hay mierda fija”

Si al problema anterior de la carga de trabajo por los cierres, le sumamos el momento actual de los arbitrajes; ¡que benditos sean! ¡pero qué faena dan! Y los cambios de los cajeros que haber hay muchos pero da igual 2 que 3 que 4 si lo que necesitan es 3 en 1 (lubricante porque no van). ES PARA PEDIR AUXILIO.

Pero para dolor…. la incomprensión:

1º) de los clientes, con toda la razón, ya que no entienden porque si además de ser fieles a la Entidad, han de esperar y perder su tiempo, otros desplazarse kilómetros, cuando no les dices el horario y donde les han de atender.

2º) de tus directivos. Que incomprensiblemente no se acuerdan que vivimos del cliente. No son conscientes de la situación tan delicada de las oficinas y machacan cada media hora con las ventas, los presupuestos, las llamadas, etc….

Parece el desprecio por el desprecio, como cuando servías a la patria que nada más llegar ya te situaban: “eres un puto recluta que no tienes derecho ni al aire que respiras”. Esto te situaba para el año que ibas a pasar, pero la situación de ahora es tu trabajo; no se puede soportar ese desprecio de forma indefinida.

Cuando firmamos el contrato de trabajo no decía nada de renunciar a la vida privada: familia, amigos, etc.. nada de entregar la vida por la empresa (infartos, anginas de pecho, ictus, etc ) y tampoco nada de acabar trabajando por amor al arte.


La jornada de 8 a 20 horas que nos quieren imponer es muy distinta para unos y para otros:

1.- el trabajador va a la oficina o departamento antes de las 8 y se pone a trabajar, tiene una pausa para café y un rato para comer. Salario congelado y RV tan variable que casi siempre tiende a 0 ó está congelada.

2.- el directivo, de flagelador para arriba, hace el mismo horario pero con mucha flexibilidad en entrada y salida. Si hay que ir al gimnasio se va, comer con un cliente o no cliente son dos horitas o más. Tenis, pádel y golf entran en la jornada de trabajo. El salario y la RV fuera de concurso.


Esto no es un proyecto, se parece más a una “HOJA DE RUTA” para aniquilar trabajadores con el menor coste posible. Si no es así lo tendrán que demostrar y hay un montón de pequeños gestos que nos mostrarían esa voluntad de continuar como empresa responsable, por ejemplo:

- Facilitar el trabajo simplificando los procesos.
- Mantener el personal suficiente para poder atender al cliente, despachar es muy fácil pero conduce al fracaso.
- Respetar la conciliación, los empleados son responsables y saben cuando es necesario un esfuerzo.
- Así como formar a los mandos intermedios no solo en temas económicos, sino también en humanidades y valores como el respeto.


SATE, las soluciones cerca de ti

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