miércoles, 4 de julio de 2012

Intervenciones en la JGA (I)

Buenos días,

Mi nombre es Maria Luisa Grau Felis, soy cliente desde mi infancia de la desaparecida Bancaja, antes Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Valencia, la cual añoramos, sobre todo ahora que nos hemos visto en algo muy grande llamado Bankia, y que ojala sean capaces de dirigir, con mayor acierto del que hasta ahora vienen demostrando.

Me dirijo a ustedes representando 110.000 acciones delegadas en mi persona por distintos clientes y es especial por familiares y amigos de empleados de Bankia.
En primer lugar me gustaría destacar el malestar general y desaprobación que sentimos, por la nefasta gestión que están realizando en los procesos de integración de las antiguas cajas. Pongo por ejemplo el deterioro de la banca electrónica: Si comparamos el actual sistema con el anterior, Bancaja Próxima, éste último es mucho más operativo, ya que la carencia de información y opciones del nuevo sistema, en muchos casos hace necesario el tener que desplazarse a la oficina, por lo que la teórica ventaja de este servicio se queda en nula. 

Y hablando de las oficina, más de lo mismo. La agilidad en la operatoria que teníamos con la anterior Bancaja, se ha convertido en tediosas colas, tanto en la zona de cajeros, como en la de cajas. La carencia de información mencionada en la banca electrónica, se incrementa más si cabe con la información de las operaciones en las cuentas. Los conceptos genéricos ralentizan la operatoria en general para preguntar “esto de recibos varios ¿qué es?, e incrementan las colas en las oficinas con clientes de cajeros que entran para realizar la misma pregunta. 

En segundo lugar, y no por ello menos importante, es la sensación de dos Bankias. Una que abarca a los clientes de las cinco cajas más pequeñas y Bancaja, y otra de los clientes de la antigua Caja Madrid. La prueba de ello son las participaciones preferentes, que a los primeros se les han canjeado por acciones, provocando situaciones de injusticia social, con del discurso o espada de Damocles de que, si se producían pérdidas no se cobrarían los intereses y al ser perpetuas no las podríamos amortizar. Pero ahora llegamos al canje de las preferentes de la antigua Caja Madrid que, según todas las informaciones, se canjearan con un depósito remunerado por un número de años recuperando el 100%. 

En estos momentos se está criminalizando a los empleados, cuando las decisiones estratégicas y objetivos los marcan y deciden los equipos directivos. A estos directivos son a los que hay que pedir responsabilidades, aunque muchos de ellos hayan tomado la decisión de abandonar la entidad como si huyeran de la quema. Esto ha producido entre nosotros, los clientes, la pérdida total de confianza con el empleado que nos atiende. Antes la confianza era máxima, por no decir ciega, y ahora han conseguido que con sus directrices desconfiemos, tanto del empleado como de Bankia. 

En último lugar me gustaría solicitar a la asamblea, su apoyo a las personas afectadas por una pérdida patrimonial en torno al 75% de sus ahorros. Entre ellos hay situaciones extremas, desde clientes que han visto perdidos sus ahorros de toda una vida, y otros que se ha cimentado en el engaño de la gran ocasión de comprar acciones con un descuento impresionante y una rentabilidad del 7% y muchas cosas más. Con posterioridad el canje de preferentes, que en 1999 funcionaban como renta fija, con mercado secundario propio. Cuando se ofreció el canje se decía que había beneficios en la empresa, estimándose un 50% de reparto de los mismos entre los accionistas. Al mes y medio se necesitaban ayudas y habían pérdidas superiores a los 4.000 millones de euros. Un gran engaño, que desde aquí solicito al Consejo, y como representante máximo al Sr. Presidente, que le den una buena solución, a fin de evitar las situaciones de grave injusticia social social que se están presentando, como consecuencia de sus decisiones. 

Muchas gracias por su atención

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