martes, 10 de enero de 2012

Titulares de hoy

09-01-2012 / 21:00 h

Valencia, 9 ene (EFE).-

El consejo de administración de Bankia, celebrado esta tarde en Valencia, ha aprobado el nombramiento del expresidente de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) Francisco Pons como vicepresidente ejecutivo del banco, de cuyo comité de dirección formará asimismo parte.

Bankia también ha nombrado consejero al presidente de Caixa Laietana, Josep Ibern, en sustitución del presidente de Caja Segovia, Atilano Soto, un cambio que responde a la rotación prevista en el contrato de integración, según ha informado la entidad en un comunicado.

El pasado 22 de diciembre, Pons fue propuesto para ocupar la vicepresidencia de Bankia por el consejo de administración de Bancaja, accionista de la sociedad matriz de Bankia (grupo BFA).

El expresidente de AVE sustituye a Olivas como vicepresidente de Bankia y, al igual que este, debería ocupar también la vicepresidencia ejecutiva de BFA ser el máximo responsable de empresas participadas.

Su elección vino después de que José Luis Olivas, presidente de Bancaja, renunciara en noviembre a sus cargos como vicepresidente ejecutivo de Bankia y de BFA, tras enfriarse la relación con Rodrigo Rato, el primer ejecutivo de ambas entidades.

Según indicaron entonces fuentes de Bankia, la relación entre Rato y Olivas se había deteriorado después de que el segundo abandonara, sin previo aviso, la presidencia del Banco de Valencia, cuando la situación de la entidad era más que delicada.

Poco después de la marcha de Olivas del Banco de Valencia, participada del BFA, el Banco de España intervino la entidad al detectarse un déficit de provisiones que podría ascender a mil millones de euros.

Pons (Beniparrell, Valencia, 1942) inició su trayectoria profesional en la empresa familiar Importaco, compañía que preside actualmente y a la que volvería tras un paréntesis de 25 años en los que se convirtió en uno de los impulsores de la economía social de la Comunitat Valenciana, durante los años 70, con la puesta en marcha de Consum, Caixa Popular y Grupo Eroski.

Consejero territorial en Iberdrola y Telefónica en la actualidad, Pons presidió entre 2003 y 2011 la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), organización que integran los cien empresarios líderes de la Comunitat Valenciana.

Por su parte, Ibern, quien al igual que Pons formará parte de la comisión ejecutiva de Bankia, es licenciado enla Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales (UPC), Máster en Economía y Dirección de Empresas (IESE) y doctor Cum Laude en Administración y dirección de Empresas (UPC). EFE


Cristina de la Sota, Miguel M. Mendieta - Madrid - 10/01/2012 - 07:00

La banca española amplía capital por la puerta de atrás. El sector ha acelerado sus planes de recapitalización en los últimos meses y entre la artillería desplegada para reforzar la solvencia se extiende el canje de preferentes por convertibles o directamente por acciones. Una vía utilizada ya por Santander, BBVA, Sabadell y CaixaBank, a la que pronto podría sumarse Bankia. En definitiva, se trata de ampliaciones de capital al uso puesto que aumentan el número de títulos en circulación una vez se transforman los convertibles o preferentes en acciones.

Los importes de las operaciones anunciados han sido diversas y si bien el canje de preferentes de Santander ha implicado una ampliación de capital del 3,84%, el de BBVA supondrá un incremento de las acciones en circulación de alrededor del 10,4% mientras que la operación de Sabadell implicará un 13,8% más de títulos. CaixaBank aún no ha concluido su canje de preferentes por convertibles, una operativa que en caso de lograr una aceptación del 100% supondría una emisión de 1.469 millones en títulos nuevos.

Las cinco entidades sistémicas (Santander, BBVA, Popular, Bankia y CaixaBank) necesitan 26.171 millones de euros para alcanzar el 9% de core Tier 1 que se les exigirá a mediados de 2012 la Autoridad Bancaria Europea, y los canjes son operativas que les permitirán reforzarse de cara a las nuevas exigencias.

El precio lo pagarán los accionistas pues estos sufrirán una dilución que incidirá en el beneficio por acción si las entidades no aumentan el capital destinado a dividendos. "Es dilutivo para el accionista pero en el fondo no es una mala noticia porque permite a los bancos realizar ampliaciones de capital en un momento de mercado en el que no podrían hacerlo de manera directa", explica Sara Herrando, analista de Norbolsa. "Los convertibles se convierten a precios de mercado y la apreciación del mercado es bien distinta", añade Nuria Álvarez, de Renta 4.

El caso de Unicredito da una idea del rechazo que genera apelar directamente al mercado. La entidad ha perdido un 46,5% en Bolsa en cinco sesiones tras anunciar una ampliación de capital con un descuento del 43%.

El producto que pierde brillo

Las preferentes fueron el producto de moda en 2009. Las entidades españolas emitieron más de 12.000 millones de euros en estos títulos con el objetivo de mejorar sus ratios de solvencia. Un instrumento que con los nuevos requisitos de capital ha perdido utilidad como vía para reforzarse (y perderán más con el tiempo), por lo que muchas entidades optan por eliminarlos en sustitución de los convertibles, un producto que computa como capital de máxima categoría una vez canjeado por acciones.

Los bancos han encontrado así en los canjes de preferentes una forma de ampliar capital de forma indirecta y sin verse obligados a realizar los fuertes descuentos que exigiría el mercado. Las entidades, además, se aseguran el éxito de la operación al dar salida a un producto poco líquido y que acarrea fuertes minusvalías en el mercado.

BBVA, la primera entidad en mover ficha, ofreció a los inversores recibir la totalidad de lo invertido en preferentes a cambio de un bono convertible. Logró una aceptación del 98,71%, una propuesta que le permitirá ampliar capital en 3.430 millones de euros. La conversión obligatoria de los bonos se realizará en dos fases: un 50% en junio de 2012 y el resto, un año después.

Santander, por su parte, ofreció en diciembre cambiar las preferentes que colocó en el verano de 2009 por cerca de 2.000 millones en acciones. La oferta tuvo una aceptación del 98,9%. Los nuevos títulos comenzaron a cotizar la semana pasada.

Sabadell también se ha reforzado con esta operativa. La entidad planteó el canje de preferentes por acciones sobre un total de 850 millones y recibió una aceptación del 93,8%. La operación, de 800 millones, implicará una ampliación de capital del 13,8% que realizará en los próximos días. Sabadell abonará en acciones el 90% del valor nominal de las preferentes. Los inversores tendrán acceso al otro 10% si mantienen las acciones a diciembre de 2012.

CaixaBank, la última entidad en sumarse a esta corriente, ha propuesto una solución intermedia para los 4.897 millones de euros que ha emitido en preferentes. Recomprará las preferentes al 100% de su valor nominal pero pagará un 30% en convertibles y un 70% en deuda subordinada. El plazo de aceptación concluye el 31 de enero.

Bankia prevé canjear 1.000 millones de euros

Bankia es una de las entidades que prepara una operación de canje de participaciones preferentes por acciones. De acuerdo con fuentes cercanas a la entidad, el consejo de administración de esta alianza de cajas analizó ayer la posibilidad de que su sociedad matriz, Banco Financiero y de Ahorros (BFA), proponga la conversión en acciones de preferentes por valor de 1.000 millones de euros.

De concretarse esta operación, Bankia -la filial cotizada a través de la que opera BFA-, emitirá nuevas acciones para ofrecerlas a los tenedores de preferentes. Esta ampliación de capital encubierta supondrá la dilución del peso que BFA (controlada por Caja Madrid, Bancaja y otras cinco pequeñas cajas locales) tiene en Bankia.

El Banco de España y la CNMV son favorables a este tipo de solución puesto que, además de reforzar el capital del grupo, ofrece una salida a los miles de pequeños ahorradores que invirtieron en participaciones preferentes que ahora cotizan con fuertes descuentos.

Aunque el consejo de ayer no llegó a aprobar la operación, para que ésta se produzca tan solo falta que se concreten algunos aspectos legales. El precio de conversión determinará en qué medida se diluye la participación de los anteriores accionistas de Bankia. En el caso de BFA (las cajas originales), su cuota de control quedará muy próxima al 50%.

El consejo de Bankia aprobó la toma de posesión de Francisco Pons como vicepresidente de la entidad, en sustitución de José Luis Olivas, quien salió del grupo por los problemas de la filial Banco de Valencia.


09.01.2012 Llave

En el contexto de que todos los esfuerzos de las grandes entidades financieras se dirigen al cumplimiento de las nuevas exigencias regulatorias, Bankia seguirá los pasos de otros grupos que están liquidando sus participaciones preferentes.

Esta fórmula, híbrido entre la renta fija y la variable cuyo principal atractivo reside en su elevada rentabilidad inicial, fue utilizada con profusión por bancos y cajas de ahorros, especialmente a partir de 2009, para reforzar sus estructuras de capital.

Sin embargo, ha sido en los últimos meses cuando las preferentes han mostrado su cara amarga: no conllevan derechos políticos, son perpetuos, el pago del cupón está supeditado a que la entidad registre beneficios y tienen una liquidez en mercado muy escasa. Esto ha generado un malestar creciente entre algunos clientes.

Por eso y por la penalización que conllevan para el cálculo de los nuevos requisitos europeos de capital muchas entidades han anunciado en las últimas semanas importantes canjes de las participaciones preferentes en manos de sus clientes: Santander hizo lo propio con casi 2.000 millones de euros, Caixabank unos 4.900 millones, BBVA algo más de 3.400 millones y Sabadell unos 870 millones.

En el caso de Bankia, el canje que está en estudio ascendería a unos 1.300 millones (el total de sus preferentes asciende a 5.000 millones), que se recomprarían a cambio de bonos convertibles; una fórmula que ya han usado anteriormente varios bancos. Otros han optado directamente por la emisión de acciones de nuevo cuño.




LUIS A. TORRALBA. HOY

Lo hará el viernes, a un plazo de cinco años, que le servirá para apelar al BCE a la hora de pedir dinero, tal y como hizo hasta en siete ocasiones el pasado año por un total de 12.000 millones de euros

VALENCIA (VP). Bankia no ha tardado mucho en realizar su primera emisión de cédulas hipotecarias del año para quedárselas en cartera y poder acudir así a financiarse al Banco Central Europeo (BCE). El banco presidido por Rodrigo Rato tiene previsto emitir 2.000 millones de euros el próximo viernes, a un plazo de cinco años, cuyo vencimiento expira el 13 de enero de 2017.

Se trata de la segunda emisión de este tipo de activos financieros que Bankia -como tal- emite, puesto que el pasado año, concretamente el 24 de noviembre, lo hizo con otra de 3.000 millones de euros, pero en aquella ocasión fue a un plazo de cinco años. Tampoco entonces el papel fue a parar ni a minoristas ni a inversores institucionales sino que se las quedó en cartera para utlizarla como colateral o garantía ante la autoridad monetaria europea.

Una práctica cada vez más extendida en los últimos tiempos y que irá a más después de que el anterior presidente del BCE, Jean Claude Trichet, anunciara el pasado seis de octubre el programa de compra de 40.000 millones de euros en cédulas hipotecarias en vigor hasta octubre de este año.

Una medida que buscaba abrir el mercado de estos activos cerrado a cal y canto en los últimos meses, pero que de momento no ha tenido la respuesta esperada ante la desconfianza que se impone en el sector financiero donde nadie se fía de nadie. Buena prueba de ello es que a fecha de este pasado lunes, según los datos del BCE, los depósitos de la banca rozan ya el medio billón de euros, la cifra más alta de toda su historia.

SÓLO UNA EMISIÓN DE CAJA MADRID SALIÓ A LA VENTA

Además de la emisión de noviembre pasado de Bankia, sus dos cajas de cabecera -Bancaja y Caja Madrid-realizaron el pasado año hasta siete operaciones de cédulas hipotecarias, que en todos los casos menos en uno fueron directamente a parar al balance de Bankia siguiendo la misma operativa de recomprar el mismo día de la emisión.

Así, Caja Madrid abrió el fuego en 2012 con una emisión de 2.000 millones de euros realizada el 21 de febrero a tres años de plazo; mientras que cuatro días después fue Bankia la que le dio a la 'máquina de papel' con 1.000 millones a dos años.

El 31 de marzo se repitió la historia: por un lado, Bancaja emitió 1.000 millones a tres años y, por otro, Caja Madrid hizo lo propio con 750 millones más también al mismo plazo. Sin embargo, la caja de ahorros madrileña la sacó al mercado mayorista y, además, con buena aceptación por los inversores institucionales, puesto que suscribieron más del 69% de los títulos bajo un total de 79 órdenes en apenas tres horas.

La entonces entidad presidida por Rodrigo Rato colocó la emisión a un precio de 240 puntos básicos sobre el índice de referencia 'mid-swap' siendo la única operación que se vendió y no se autocolocó.

LA LLAVE QUE ABRE LA CAJA DEL BCE

Dos meses después, concretamente el 10 de mayo, Caja Madrid realizó una doble emisión de cédulas hipotecarias -a razón de 1.000 millones por barba-, a seis y seis años y medio respectivamente; mientras que Bancaja fue más allá con otra por valor de 3.000 millones de euros a ocho años. Ambas fueron directamente a parar al balance de Bankia.

En total fueron 12.750 millones de euros los que Bankia -bien a título particular o bien a través de Bancaja y Caja Madrid- emitió el pasado año de este instrumento clave en la captación de recursos a largo plazopara las instituciones financieras españolas. De los cuales 750 millones de euros se vendieron a terceros.

Las cédulas hipotecarias son activos financieros o títulos de renta fija, tal y como lo define el Banco de España, que se emiten con la garantía de la cartera de préstamos hipotecarios de la entidad de crédito emisora.

Estos activos se han convertido de un tiempo a esta parte en la llave que abre las puertas de liquidez de las entidades financieras, muy especialmente de las españolas, de la autoridad monetaria.

Sin embargo, este instrumento tan relevante para las entidades financieras no son tan positivas para el pequeño inversor, dado que son productos que conllevan un serio riesgo y que muchas veces se comercializa como un depósito a largo plazo al uso. Bien es cierto que no se conoce todavía ningún caso de impago en España de cédulas hipotecaria.




10.01.2012 Michela Romani.

Las ganancias de los principales bancos bajaron cerca de un 9% el año pasado, según los analistas. La tendencia negativa se mantendrá en 2012.

A pesar de todos los problemas, la banca española sigue siendo la gallina de los huevos de oro, aunque cada año que pasa sin que se resuelva la crisis económica lo es un poco menos. De acuerdo con las previsiones de consenso de los analistas, recopiladas por FactSet, las principales entidades financieras cotizadas han acumulado un beneficio de 14.874 millones el año pasado.

Si se excluye del cálculo a Caixabank y Bankia, cuyos resultados no son comparables con los de 2010, las ganancias se reducen a 13.187 millones, lo que supone un descenso de alrededor del 9% frente al ejercicio anterior. Una contracción que se suma a la que ya se registró en 2010, de cerca del 6%; y en 2009, otro 9%.

Aún más llamativo es que el 88% del beneficio total procederá de los dos grandes bancos, Santander y BBVA, que a su vez apenas obtienen en España un tercio de sus ganancias. Una prueba más de que la situación en el mercado doméstico es muy complicada y las entidades que no tienen negocio en el extranjero tienen que superar un vía crucis que, según los expertos, será aún más complicada este año.

Entre las entidades,Banca Cívica y Bankinter deberían ser las únicas que consigan mejorar sus beneficios. La primera, que empezó a cotizar el pasado julio, recogerá este año los frutos de las sinergias de su integración. Las cuentas del año pasado, además, se vieron afectadas por los costes extraordinarios de esta integración. A su vez, Bankinter empezó desde principios del ejercicio la senda de la recuperación, apoyándose en buena parte en los buenos resultados de su negocio de seguros.

La caída de los ingresos
Una de las claves que explica la caída prácticamente generalizada de los beneficios es la debilidad del margen de interés, que recoge lo que un banco gana de la diferencia entre captar recursos y prestarlos. Sobre este margen siguen influyendo negativamente dos factores: la poca actividad crediticia y los elevados costes de financiación. El crédito en España se sigue contrayendo: la caída rozaba el 3% hasta octubre (los últimos datos oficiales disponibles) y las perspectivas para este año son de más descenso. Si la banca no da créditos, tampoco gana dinero.

Además, a las entidades les cuesta mucho financiarse. Los mercados mayoristas están cerrados y los depósitos u otras vías de captación (como los pagarés) suponen pagar rentabilidades muy elevadas a los inversores, en una guerra del pasivo que no sólo no se ha acabado, sino que tiene cada vez más frentes de batalla.

Eso sí, el Banco Central Europeo (BCE) continúa prestando a la banca a tipos muy bajos y a plazos cada vez más largos, como demuestra la última subasta a tres años, en la que la banca española pidió prestados unos 100.000 millones, de los casi 500.000 millones que el instituto distribuyó entre 523 bancos europeos.

Pero muy poca parte de este dinero revertirá en créditos. Las entidades, y no sólo las españolas, han vuelto a depositar los recursos captados en el propio BCE, una prueba más de la desconfianza que los bancos se tienen entre sí. En otros casos, el dinero del banco central se ha utilizado para comprar deuda pública, lo que permite a los bancos ganar dinero por la diferencia entre el tipo que aplica el BCE al prestarles (1%) y la rentabilidad de los bonos. Sin embargo, aunque haya bancos que hayan realizado estas operaciones, los resultados aún no se verán en los resultados del cuarto trimestre.

“Se verán efectos positivos en la liquidez, pero es demasiado pronto para que se vea en las cuentas”, afirma Nuria Álvarez, analista de Renta 4. Esta experta, además, añade que la mayoría de las entidades españolas ha utilizado el dinero del BCE para hacer acopio de liquidez de cara a los vencimientos del próximo año, aunque matiza que, probablemente, en los próximos meses la banca tendrá un papel más activo en la compra de deuda.

El saneamiento 
La otra herida por la que se desangran las cuentas de los bancos españoles son las dotaciones para insolvencia. Según las previsiones de consenso, las principales entidades han dedicado a este concepto 20.656 millones durante el pasado ejercicio.

“No esperamos sorpresas en este concepto. Habrá más provisiones por la subida de la morosidad y el efecto cuarto trimestre”, afirma Álvarez, en referencia al esfuerzo adicional en saneamiento que las entidades suelen hacer a finales de año, de cara a la publicación de los datos anuales. Coincide Nicolás López, de M&G Valores: “Las exigencias de dotaciones siguen altas, con la morosidad al alza y la genérica que se ha casi acabado para muchas entidades”.

A pesar del ingente esfuerzo ya realizado para sanear los balances, que el Banco de España cifró en el 10% del PIB con datos hasta junio, todavía queda camino por hacer de cara a los próximos años. El nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos, cifró la semana pasada en 50.000 millones la necesidad de saneamiento adicional de la banca por el tema inmobiliario.

Pero muchos analistas creen que esta cifra se queda corta. “La cifra está entre 50.000 millones y 80.000 millones, pero más cerca del nivel más alto”, según López. Añade que esto implica que se necesitarán unos tres años para cumplir y que el dividendo será cada vez más bajo. “El dividendo de la banca ya ha bajado mucho y, con las excepciones de Santander y BBVA, se queda en algo testimonial”, dice.

De hecho, varios expertos consideran que la cifra que ha dado De Guindos es la que el mercado puede considerar razonablemente asumible para la banca. “Decir que hacen falta 150.000 millones sería decir que el sistema financiero está quebrado”, afirma un analista.

Según la analista de Renta 4, más allá de las normas que imponga el nuevo Gobierno, los bancos buscarán adelantarse y reforzar sus provisiones para estar preparados, algo que, pese a la caída de beneficios, el mercado verá con buenos ojos.

Costes y reestructuración 
En esta situación, el recorte de costes es la principal vía que tienen las entidades para limitar los efectos dañinos de la caída de ingresos y de las provisiones. Una tónica que se mantendrá este ejercicio y que incluso debería crecer gracias a nuevas fusiones, si finalmente se lleva a cabo la reestructuración anunciada por el Gobierno.

Los analistas esperan para el próximo año una bajada de los costes del sector en el rango de un dígito bajo. Aunque, los expertos matizan que hay mucha diferencia entre el recorrido que a cada entidad le queda en este camino. Las absorciones de las entidades más débiles por parte de las fuertes, que deberían producirse a ritmo acelerado en los próximos meses, permitirán incrementar los ahorros por sinergias, mediante el cierre de oficinas y los recortes de plantilla.

Bancos, cajas y cooperativas han cerrado unas 5.270 oficinas desde que empezara la crisis (con datos hasta septiembre) y habían eliminado 13.280 empleos hasta diciembre de 2010 (últimos datos disponibles). Pero queda mucho por hacer, según coinciden los expertos y los propios banqueros. 
Así que, según explica gráfico un analista, para 2012, la banca española debe prepararse a otra “travesía del desierto”.


09.01.2012 Miquel Roig.

Los bancos españoles tienen un problema. Las entidades colocaron cerca de 12.000 millones de euros en participaciones preferentes entre sus clientes en los últimos tres años. La política de comercialización era clara: un interés gancho el primer año (que alcanzaba el 7% o el 8% en algunos casos) y luego un Euribor más diferencial para los siguientes.

El problema del producto es que muchos de los inversores tenían un perfil conservador y creían estar contratando algo similar a un depósito. Es decir, esperaban que el banco devolviera la inversión al cabo de unos años.

Pero realmente las preferentes son una deuda perpetua, lo que significa que el banco no tiene porqué devolver el capital inicial si no quiere. Cuando el ciclo económico acompañaba, los beneficios crecían año a año y los requisitos de capital eran más bajos, los bancos cumplían con esos plazos de vencimiento tácitos. Pero ahora que pintan bastos, los bancos no pueden hacer frente a esos compromisos oficiosos y las quejas de los clientes han llegado a las sucursales.

Para tratar de compensar a la multitud de clientes afectados -que esperaban un reembolso y no lo tienen-, los bancos están ofreciendo alternativas de canje del producto. BBVA y Banco Sabadell, por ejemplo, ofrecen bonos convertibles. La Caixa está ofreciendo a algunos clientes una mezcla (30% en bonos convertibles y 70% en deuda). Santander propuso un canje directo por acciones. Ayer Bankia dijo que estudiaría canjear parte de los casi 5.000 millones que tiene en preferentes por “instrumentos de capital”. ¿Pero qué puede hacer un cliente con preferentes en estos casos? Aquí tiene una guía práctica con las distintas opciones.

1. DENUNCIAR AL BANCO. Si usted se siente engañado por su entidad, es la opción más intuitiva, pero tenga en cuenta algo muy importante: la realidad es que usted compró deuda perpetua. Si firmó todos los papeles voluntariamente, el banco no tiene nada que devolverle si no quiere. De hecho, si compró preferentes después de noviembre de 2007 (cuando entró en vigor la directiva europea Mifid) es casi seguro que usted firmó un papel en el que reconocía conocer a la perfección todos los detalles del producto y que éste se adaptaba a su perfil inversor. En la práctica, da igual lo que le dijera en su momento el director o comercial de la sucursal: que si esto era como un depósito, que si le devolverían el dinero al cabo de un determinado número de años. Algunos bancos llegaron a estampar referencias a un futuro “VENCIMIENTO" en los documentos que firmaron los clientes y siguen sin querer compensar a sus clientes cuando el vencimiento llegó y no se satisfizo el pago. Pero o usted (o su abogado) pueden demostrar que ha habido mala praxis a la hora de venderle el producto, o no va a ser fácil que recupere el dinero por esa vía. En cualquier caso, si desea hacerlo, puede empezar mandando su queja al Banco de España, que luego lo remitirá a la CNMV, que emitirá un veredicto no vinculante. Si ese veredicto es a su favor, puede plantearse iniciar acciones legales. En ese caso, lo mejor es que busque consejo legal.

2. QUEDARSE COMO ESTÁ. Usted puede rechazar las ofertas que le hace el director de la sucursal y seguir cobrando el cupón anual que le ofrece. El riesgo que tiene está opción es que sigue estando a merced de la “buena voluntad” del banco. Hasta que la entidad de turno no decida darle una solución a su problema particular, no recibirá de vuelta su dinero. Además, también depende de la marcha de la entidad, ya que las preferentes incluyen una cláusula: si hay pérdidas anuales, no hay pago de cupón. Y recuerde, usted tiene deuda perpetua. Si el banco no quiere, no se lo devuelve. Esto quiere decir que si espera a esa buena voluntad del banco para que le devuelvan el dinero, tendrá que esperar a tiempos mejores, en los que las entidades puedan permitirse devolverlo.

3. VENDER LAS PREFERENTES EN MERCADO SECUNDARIO. Usted podría vender sus preferentes en el mercado secundario, pero con un descuento abismal. Algunas emisiones cotizan al 40% o al 50% de su valor nominal, lo que quiere decir que si usted invirtió 10.000 euros, solo le ofrecerán 4.000 o 5.000, menos las comisiones que le cobre el banco por la operación. En cualquier caso, si le interesa esta opción, pregunte a su banco cuál es el precio de mercado secundario de sus preferentes. Haga el cálculo de si le compensa y actúe en consecuencia.

4. ACEPTAR LA OFERTA DE CANJE DE LA ENTIDAD. En ese caso, depende del tipo de oferta. Vamos a analizar los más extendidos:

a. Acciones. Sin duda la mejor opción para el cliente y la peor para el accionista (a corto plazo). Un canje de la inversión en preferentes por acciones del banco permite que los clientes recuperen buena parte de su inversión de forma relativamente rápida. Es el ejemplo de Banco Santander, que amplió capital, repartió las acciones entre los clientes que compraron preferentes, y estos las pudieron empezar a vender desde la semana pasada. La única pega es que si desea venderlas el mismo día que empiezan a cotizar -para recuperar su dinero cuanto antes y no asumir riesgos de renta variable- probablemente venda un poco más barato de la cuenta, ya que ese día, la avalancha de ventas por parte de minoristas bajará puntualmente el precio de la acción. Esa bajada será el “coste” que el cliente paga por ver su problema solucionado. Para el accionista actual, en cambio, la ampliación le supone una dilución de su participación. No obstante, la alternativa de tener a decenas de miles de clientes enfadados a las puertas de la sucursal tampoco está exenta de problemas a medio y largo plazo.

b.Bonos obligatoriamente convertibles en acciones. Lo más normal es que este bono incluya un precio de conversión, que se fijará en un determinado momento. Pongamos un precio de canje por acción de 4 euros cinco años antes de la conversión. Esto significa que si usted tiene 10.000 euros en preferentes, le van a dar bonos que se convertirán en 2.500 acciones del banco dentro de 60 meses. Si cuando llegue el momento del canje, la acción vale 4 euros, usted recupera el 100% de su inversión (2.500 acciones x 4 euros = 10.000 euros). Si cuando llega ese momento, la acción vale 3 euros, usted recibirá solo 7.500 euros (2.500 acciones x 3 euros). En cambio, si la acción vale 5 euros, usted puede llegar incluso a ganar dinero (2.500 acciones x 5 euros = 12.500 euros). Para determinar si le interesa debe fijarse en ese precio de canje: cuanto más por debajo esté de la cotización actual, mejor (esa distancia es su colchón: querrá decir que la acción tiene que bajar esa cantidad para que usted entre en pérdidas). Si por el contrario, el precio de canje está por encima de la acción actual querrá decir que los títulos deberían subir hasta ese nivel para que usted recupere todo su dinero. Si el precio de canje si fija poco antes de que los bonos se conviertan en acciones, entonces el riesgo de fluctuación se reduce, ya que pasa menos tiempo entre que usted sabe cuánto valen sus acciones y es capaz de venderlas. En cualquier caso, debe tener en cuenta que si usted entró hace años en la sucursal a por un depósito o una inversión conservadora, ahora estará saliendo con un producto vinculado a la bolsa. Si quiere asumir ese riesgo, adelante, pero sepa que está ahí.

c. Bonos a largo plazo. En este caso le están canjeando una deuda perpetua por un bono, pongamos, a diez años. En ese caso lo importante es que sepa que ese dinero estará ahí bloqueado durante todo ese tiempo. Puede venderlo en mercado secundario (y probablemente le den más dinero del que le dan ahora por sus preferentes), pero no hay garantía de que recupere el 100% de su inversión. Aquí tiene que mirar el tipo de interés que le ofrece el banco y decidir si le compensa. Por ejemplo, en el caso de La Caixa, la entidad emitió deuda subordinada a cinco años con un rendimiento del 7,5% anual. Si usted tiene preferentes de La Caixa y le ofrecen bonos subordinados a ese plazo, como mínimo deberían ofrecerle ese interés.

Falta por ver qué ofrece Bankia a sus clientes, que cuentan con casi 5.000 millones de euros de las cajas que conforman el grupo. Al cierre de ayer, los 3.000 millones de euros de preferentes emitidas por Caja Madrid en 2009 cotizaban con un descuento del 50%, según Bloomberg. Esto quiere decir que realmente esos títulos valen hoy la mitad del importe al que se colocaron en su momento. En el caso de Bancaja, las preferentes emitidas por la entidad levantina en 2004 (500 millones, de los que quedan 290 en circulación) cotizan con un descuento del 60%. Es decir: valen solo un 40% del precio al que se vendieron a los particulares.

Asumiendo una valoración de entre el 40% y el 50% de esos casi 5.000 millones, la diferencia entre el precio de emisión y el precio real oscila entre 2.000 y 2.500 millones de euros. Esa pérdida latente está ahí yalguien tiene que asumirla. Depende de Bankia decidir si la paga el accionista (emitiendo acciones directamente, lo que diluiría a los accionistas actuales); si los paga el bonista (emitiendo bonos a largo plazo, lo que aumenta la deuda del grupo y deteriora la posición actual de los acreedores de Bankia); o si todos un poco (con bonos convertibles en acciones -que diluirían a los accionistas actuales, pero en un futuro- y traspasarían parte del riesgo de las fluctuaciones bursátiles del valor a los inversores de las preferentes).

También cabe la posibilidad de que Bankia rompa moldes y haga una propuesta totalmente novedosa. En ese caso y teniendo en cuenta el perfil predominantemente conservador de los compradores de las últimas emisiones de preferentes, habrá que ver si se trata de un producto “plain vanilla” (como se denomina en la jerga financiera a los productos muy simples y sencillos de entender) o si proponen opciones más complejas.

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