lunes, 10 de octubre de 2011

Titulares de hoy


Bancaja deja manos libres a su presidente, que resolverá el contrato del consejero, para negociar la marcha de la caja de Izquierdo


JORDI CUENCA VALENCIA Bancaja consumó ayer la sustitución del consejero delegado del Banco de Valencia, Domingo Parra, entidad que controla con un 39 % del capital, por Aurelio Izquierdo, actual director general de negocio de Bankia, el banco conformado por la caja valenciana, Caja Madrid y otras cinco firmas de ahorro de menor tamaño. El banco atraviesa una etapa de grandes turbulencias propias de la crisis que afecta a todas las entidades financieras, aunque su tamaño y su exposición al sector promotor e inmobiliario —en especial, su participación como acreedor en el complejo Polaris World de Murcia— han deteriorado el balance y la solvencia de una entidad que antes de la crisis era un bocado muy apetecible para cualquier inversor. Las otrora muy rentables acciones han ido perdiendo valor con el transcurso de la crisis, en especial en los últimos meses, hasta el punto de que su capitalización bursátil ha pasado de 1.300 millones en mayo a 426 ayer. Las cuentas también se han visto afectadas, con un descenso del beneficio del 64 % en el primer semestre y una morosidad próxima al 7 %.

Algunas fuentes consultadas aseguran que José Luis Olivas, presidente de las dos entidades valencianas, vino a decir ayer en el consejo de Bancaja que la sustitución de Parra, aquejado recientemente de problemas de salud, se debía a su voluntad de ser relevado. Otras fuentes, por contra, apuntan que el presidente de Bancaja había recibido presiones de algunos accionistas para que sustituyera al consejero delegado. El Banco de Valencia admitió ayer que Parra, debido a los 17 años que llevaba al frente de la entidad y a las cláusulas de su contrato, cobrará una indemnización con su marcha. Preguntado Olivas al respecto por los consejeros de Bancaja antes de la reunión, éste les informó que ésa sería una negociación que llevaría él personalmente, y se negó a avanzar cuantía alguna.

Por su parte, Izquierdo no ha durado ni cuatro meses en Bankia, donde ocupaba uno de los cargos de mayor relevancia —controlaba la red comercial— y ejercía como número dos de Bancaja en la entidad, solo por detrás de Olivas, también vicepresidente ejecutivo de Bankia. La firma liderada por Rodrigo Rato aseguró ayer en un comunicado a la CNMV que la marcha de Izquierdo, quien era director general de Bancaja desde 2007, se produce «a iniciativa propia», lo que significa, según aclaró la entidad, que se va sin cobrar indemnización. Tampoco de Bancaja, donde ha sido sustituido por Juan Zurita. No obstante, el consejo de administración de la caja que autorizó estas decisiones también dio su visto bueno por unanimidad para que Olivas negocie el nuevo contrato de Zurita y la rescisión del que tiene Izquierdo con la caja.

La salida de Izquierdo hay que interpretarla en el marco de la lucha de poder y de culturas financieras que se está produciendo en Bankia entre los hombres de Caja Madrid y de Bancaja. Los altos cargos de la caja valenciana que se han trasladado a la capital, donde está la sede operativa del grupo, no acaban de encajar en una entidad donde se está imponiendo la cultura financiera de Caja Madrid. Izquierdo, además, es un especialista del área financiera y mucho menos de la comercial. Las fuentes consultadas aseguran que había perdido protagonismo desde la contratación de Francisco Verdú como consejero delegado y pretendía regresar a Valencia. La ocasión para recolocarlo —al igual que ha hecho recientemente Olivas con la responsable de gobierno corporativo de Bankia, Isabel Rubio, a la que ha situado como secretaria general de la fundación Bancaja— ha llegado con la voluntad de sustituir a Parra en el Banco de Valencia.

La entidad sube en bolsa hasta un 20 %
La entidad con sede social en la calle Pintor Sorolla protagonizó ayer una de las mayores subidas en los valores cotizados en el parqué bursátil español. El Banco de Valencia llegó a crecer hasta un 20 % a media sesión y el valor de sus acciones mejoró al cierre de la jornada a 0,865 euros por título, lo que supone un incremento diario del 12,3 %. El «subidón» del banco que preside José Luis Olivas coincidía también con al anuncio de la fusión entre el Banco Popular y el Pastor, lo que también alimentó en el mercado el movimiento de acciones en el negocio financiero. A lo largo del día hubo un volumen de negociación de 1,6 millones de títulos del Banco de Valencia, que en lo que va de año el desplome de la capitalización bursátil es del 73,6 %. j. l. z. valencia



10.10.2011 A. Antón

Las entidades tratan de aligerar su cartera inmobiliaria ofreciendo hipotecas ventajosas. Aun así, la coyuntura económica juega en contra y las ventas se producen con cuentagotas.

No es un déjà vu. Todavía existen hipotecas a 40 años, que financian el 100% del importe de la vivienda y con un tipo de interés razonable. Eso sí, quien aspire a beneficiarse de estas condiciones tendrá que ceñir su búsqueda de vivienda al stock que acumula la banca, actualmente, la mayor agencia inmobiliaria de España.

En el primer semestre del año, las ocho mayores entidades financieras de nuestro país (excluido Santander, que no facilita datos) lograron soltar algo de lastre inmobiliario, aunque las entradas de mora siguen presionando sus balances.

En total, vendieron inmuebles por importe de algo más de 1.300 millones de euros, una cifra muy reducida que supone tan sólo el 3,3% de los casi 39.500 millones de euros en los que está valorada su cartera inmobiliaria total, que incluye suelo, promociones en curso, viviendas terminadas y otros inmuebles.

Fuentes del sector reconocen que se cierran operaciones con cuentagotas. “La compraventa de viviendas se animó a finales de 2010 porque el fin de las desgravaciones fiscales adelantó algunas operaciones, pero ha vuelto a contraerse. La coyuntura económica juega en contra”, explican fuentes del sector.

Otra entidad indica que las condiciones hipotecarias para viviendas propias son mucho más ventajosas.“Llegamos a dar un tipo de 50 puntos básicos sobre euribor para nuestro stock, mientras que el precio de la hipoteca se encarece hasta 150 puntos sobre el precio del dinero si el inmueble no es nuestro”, reconoce.

Servihabitat, la compañía de servicios inmobiliarios de La Caixa, es una de las firmas que más éxito –si se compara con sus competidores– ha cosechado en los primeros meses del año. Concediendo préstamos por el 100%del valor, logró formalizar hasta junio ventas por 347 millones de euros. A finales del primer semestre, además, contaba con activos valorados en 909 millones de euros en la cartera destinada al alquiler.

Bankia, presionada
Tras el grupo catalán, Bankia es la que más ventas ha registrado, 2.030 unidades que totalizan 265 millones de euros. La entidad es, sin embargo, la más presionada por la cartera inmobiliaria, cuyo valor asciende a 12.110 millones.

La nueva entidad, producto de la fusión entre Caja Madrid, Bancaja y otras cinco cajas, ofrece a los compradores de Hogares, su portal inmobiliario, una financiación del 80% del importe a euribor más 0,90%, sin cobrar comisiones de apertura y amortización.

Popular, una de las entidades más presionadas por el crédito promotor, ha vendido a través de su inmobiliaria Aliseda 188 millones en activos. La firma también ofrece el cien por ciendel precio a cuarenta años. Las condiciones del primer año son euribor más 0,25% y después, más 0,50%.

Por su parte, Pastor, que acaba de acordar fusionarse con Popular, se ha desprendido de 470 inmuebles por valor 50 millones. Las promociones de nivel elevado, como las de Madrid de Mindanao o Puerta de Hierro, figuran entre las que mejor salida tienen.

Sabadell, que también pujó por Pastor, se ha deshecho de activos por valor de 119 millones de euros, de los que 48 millones se vendieron en el primer trimestre del año y 71 millones en el segundo trimestre. La entidad presidida por Josep Oliu espera cerrar el año con una venta de inmuebles por 400 millones.

Periodos de carencia
BBVA aún da más facilidades. Además de financiar el 100% de la compra hasta 40 años, el banco presidido por Francisco González permite rebajar las cuotas mensuales hasta un 30% los primeros años y concede un periodo de carencia de 36 meses.

Con esta estrategia, durante el primer semestre del presente año, BBVA comercializó 1.728 activos por un importe total de 189 millones de euros.

Top ventas
Servihabitat, la inmobiliaria de La Caixa, es la firma que más activos ha vendido hasta junio: 347 millones de euros que representan el 6,6% del total de su cartera inmobiliaria.

Condiciones
Muchas entidades llegan a financiar el 100% del importe de la operación a un plazo de hasta 40 años y un tipo de interés moderado. Ofrecen periodos de carencia y eliminan las comisiones.

Cartera total
El ‘stock’ de inmuebles de las principales entidades se eleva a cerca de 50.000 millones de euros. De éstos, casi 20.000 millones son suelo, según datos facilitados por las entidades a la CNMV.




Joaquín Maudos - 10/10/2011 - 07:00

No es ninguna exageración calificar de histórico el proceso de reestructuración de las cajas de ahorros que ha tenido lugar tras la aprobación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en julio de 2009 y la reforma de ley de cajas que tuvo lugar un año más tarde. En apenas dos años, el número de cajas de ahorros se ha reducido a la tercera parte y se ha más que triplicado su tamaño medio. Además, con el cambio de modelo jurídico que se ha producido, la mayoría de las cajas han traspasado su actividad financiera a un banco y tres de ellas (CaixaBank, Bankia y Banca Cívica) ya cotizan en los mercados. El último episodio del proceso de reestructuración tuvo lugar el pasado 30 de septiembre, en el que con la entrada del FROB en tres grupos de cajas (Novacaixagalicia, Unnim y Catalunya Caixa) y la concesión de una prórroga de 25 días a Liberbank y Banco Mare Nostrum para formalizar la entrada de capital privado, todas las entidades de depósitos españolas cumplen con la nueva ratio de capital que exige el Banco de España.

Una reestructuración de tal calibre solo se explica por el enorme impacto que la crisis que aún estamos sufriendo ha tenido sobre las cajas de ahorros. La solidez de que estas gozaban durante la anterior etapa de expansión económica se debilitó como consecuencia de los desequilibrios que fueron acumulando en esos años de bonanza y de las restricciones a las que les sometía el anterior modelo jurídico. En el primer caso, la fuerte expansión crediticia desarrollada en la etapa del boom inmobiliario se tradujo en una elevada concentración del riesgo en el sector inmobiliario y un crecimiento insostenible de su capacidad instalada. A la altura de 2008, que es cuando la crisis adquiere su mayor virulencia en el caso español, las cajas habían concentrado en el sector de la construcción y la promoción inmobiliaria el 27,4% de su crédito al sector privado. Además, en el periodo 2000-08, su red de oficinas había crecido un 30%, habiendo aumentado incluso más (32,5%) su volumen de empleo. Ante semejantes desafíos, a los que se incorporó posteriormente unas mayores exigencias de capital a nivel internacional, el corsé al que le sometía su imposibilidad de captar capital en el mercado les iba a pasar factura.

Sin embargo, parte de los problemas descritos anteriormente no son exclusivos de las cajas de ahorros. También la banca pecó de los mismos excesos en el sector inmobiliario. De hecho, frente al mencionado 27,4% de concentración del crédito en el sector inmobiliario, en los bancos la concentración solo fue un poco más reducida (24,4%). Sin embargo, los bancos no expandieron su red de sucursales ni el tamaño de sus plantillas, siendo este el motivo que justifica que el exceso de capacidad instalada sea patrimonio de las cajas de ahorros.

En este contexto, las autoridades españolas tuvieron que aprobar una serie de medidas de gran calado. Además de la citada reforma de la ley de cajas y la aprobación de un fondo (el FROB) para facilitar el proceso de reestructuración mediante la integración de entidades, fue España quien propuso la realización de los primeros stress test en la banca europea en julio de 2010 para despejar las dudas existentes sobre la salud de nuestro sector bancario. A finales de 2010 se amplió aún más la transparencia informativa, aportando al mercado información sobre la exposición de las entidades al sector de la construcción y la promoción inmobiliaria. Desgraciadamente, y a pesar de la artillería pesada utilizada, las medidas no fueron suficientes para restaurar la confianza en el sector bancario español, siendo necesario aprobar en febrero de 2011 el Real Decreto Ley 2/2011 que exige un nivel de solvencia este mismo año superior al que exigirá Basilea III en 2019.

La magnitud de la crisis y de las medidas adoptadas ha cambiado por completo el mapa de las cajas de ahorros españolas. Las medidas han empezado a surtir efecto, como demuestra que ya se ha producido una corrección en el exceso de capacidad (en torno al 17% en las entidades fusionadas, tanto en términos de red como de empleo) y que haya mejorado la gobernanza con renovaciones en los equipos de dirección. Ha sido necesario realizar un esfuerzo considerable en términos de saneamiento, utilizándose para ello tanto las provisiones acumuladas en el pasado como provisiones específicas con cargo a resultados y reservas afloradas en los procesos de fusión. En términos de ayudas públicas, la cuantía es reducida en comparación con otros países, como muestra el reciente Informe de estabilidad financiera del FMI que cifra en un 2,1% del PIB la cuantía de las ayudas en España frente a valores del 38% en Irlanda, el 12,4% en Alemania y el 5,7% en Reino Unido, por poner algunos ejemplos. En concreto, si sumamos los 7.551 millones de euros de capital público inyectado con cargo al FROB2 y los 10.066 millones de euros desembolsados mediante la adquisición de participaciones preferentes con cargo al FROB1, la factura pública de la crisis es reducida y está por ver qué parte de los 17.600 millones de euros no se recuperará. Además, hay que tener en cuenta que el coste de la capitalización hubiera sido menor si no se hubiera penalizado a las cajas exigiéndole un nivel de capital del 10% (en lugar del 8% exigido a los bancos), si bien la penalización está justificada para incentivar la entrada de inversores privados en su capital.

El hecho diferencial más importante que explica la distinta capacidad de respuesta de bancos y cajas para afrontar la crisis es la imposibilidad que tenían las cajas para captar capital de los inversores privados, lo que ha retrasado la salida a la crisis y dificultado y alargado el proceso de reestructuración. Con el cambio de la ley de cajas de ahorros y el consiguiente proceso de bancarización se corrige esa barrera y se somete a las entidades a la disciplina del mercado. Sin embargo, la deseada y conveniente despolitización del sector solo se ha producido tímidamente, ya que la reducción del 50% al 40% del peso de las Administraciones públicas en los órganos de gobierno de las cajas que incorpora la nueva ley es insuficiente para mejorar la imagen y profesionalidad del sector. En cualquier caso, la entrada de inversores privados en su capital y la disciplina que impone el mercado les obligará a renovar sus órganos de gobierno.

Desgraciadamente, la imagen de las cajas de ahorros no está en su mejor momento y ello se debe a que los problemas de una parte del sector acaban contaminando al resto. Es cierto que con escándalos como los que han salido a la luz en los últimos días y con declaraciones poco afortunadas del propio gobernador del Banco de España afirmando que CAM es "lo peor de lo peor", es complicado recuperar la imagen del sector. Pero conviene no confundir el todo con la parte y no olvidar que tanto dentro del colectivo de cajas como de bancos hay enormes diferencias entre entidades, por lo que sería un error generalizar las malas prácticas y falta de diligencia en la gestión de unas pocas entidades al conjunto del sector.

Como nos recuerda el propio Banco de España, el proceso de recapitalización que se ha completado estos días no puede ni debe considerarse como definitivo dadas las incertidumbres existentes en el contexto de la crisis de la deuda soberana y las dudas que despierta la valoración de los activos inmobiliarios. En el primer caso, una nueva oleada de recapitalización en la banca europea colocaría en una situación de desventaja al sector bancario español, lo que exigiría mayores dotaciones de capital. En el segundo caso, y ante la valoración que ha hecho el FROB del patrimonio neto de las tres entidades nacionalizadas, con descuentos en torno al 90%, se extiende la duda de si la recapitalización hasta ahora realizada es suficiente. Solo el tiempo y la evolución del cuadro macroeconómico de la economía española y del precio de los activos nos dirá si el capital inyectado es suficiente. Si la crisis griega no se resuelve con éxito, solo el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera podría financiar el necesario capital, pero no solo en España, sino también en otros países europeos.

De cara al futuro, las cajas de ahorros deben volver a sus orígenes, que están en su vinculación con sus territorios de origen, en aprovechar las ventajas que les proporciona su cercanía al cliente (lo que se conoce como banca relacional), y en recuperar el valor que les da su hecho diferencial que es la función social que cumplen destinando parte de sus beneficios a la obra benéfico social. Pero antes tienen que recuperar la buena imagen de que disfrutaban en el pasado, aumentando aún más la transparencia informativa, mejorando la profesionalidad de la gestión y reduciendo su politización. Y por supuesto, no olvidar que para ser competitivas deben mejorar su eficiencia, lo que exige acelerar y cumplir con los planes de reestructuración presentados al Banco de España con el objetivo de reducir costes. Si superan estos retos, la actual crisis será un paréntesis a olvidar en su dilatada y exitosa trayectoria histórica en la que en los últimos 50 años (para ser exacto, desde 1962, año al que se remontan las series que ofrecía el Banco de España) han ganado 21 puntos porcentuales de cuota de mercado a los bancos.

Joaquín Maudos. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE



Si el viernes pasado la agencia de calificación Fitch Rating propiciaba otro duro golpe para la deuda española, al rebajar su calificación a largo plazo en dos escalones, situándola en un AA-, ahora parece que le toca el turno a los bancos nacionales.

Ángeles Gonzalo - Madrid - 10/10/2011 - 07:34

Después de rebajar el viernes pasado la calificación de la deuda española, Fitch recortará la calificación ahora de los bancos españoles. La agencia sopesa bajar también la calificación a una larga lista de bancos y cajas de ahorros cuya principal operativa se realiza en España.

El anuncio de este recorte, que puede producirse hoy, era previsible y los expertos ya lo descontaron el pasado viernes tras la actuación de Fitch con la deuda española, reconocen fuentes del mercado.

Varias fuentes financieras aseguran que aunque la noticia es negativa también tiene su lógica desde el punto de vista de Fitch, puesto que si se sitúa en solo "segura" a la deuda española por el deterioro de las cuentas de las comunidades autónomas y la crisis del euro las entidades que operan en España se ven igualmente afectadas.

El descenso en cadena de la calificación de varias entidades financieras es que prácticamente todos sus ingresos provienen del negocio en España.

Fitch también rebajó el viernes la calificación a Italia, por lo que no es de extrañar que también haga lo mismo con sus bancos.



09.10.2011 Michela Romani.

Mientras en Europa hay muchos bancos que ni siquiera están pagando dividendo, las entidades españolas distribuyen entre sus accionistas cerca del 50% del beneficio. Y lo seguirán haciendo, pese a las dificultades.

La crisis y la necesidad de reforzar la solvencia ha llevado a muchas entidades extranjeras a reducir o incluso eliminar el dividendo para los accionistas. No es el caso de los bancos españoles, que han mantenido el porcentaje de retribución al accionista (pay out) alrededor del 50% del beneficio y aseguran que esta estrategia no sufrirá modificaciones. La rentabilidad por dividendo promedia está en el 4,66%, aunque varía mucho, desde el 8,59% de Santander hasta el 1,24% de Bankinter.

Y los expertos creen que, si no se producen eventos catastróficos que nos situarían en escenarios apocalípticos (como una suspensión de pagos de países como Italia o la propia España) los bancos conseguirán cumplir con su compromiso.

En el mundo hay una tendencia generalizada hacia el fortalecimiento del capital. Pero en la actualidad, los bancos españoles cotizados cuentan con buenas ratio de solvencia, lo que les permite renunciar a capitalizar la mitad de sus beneficios. La mayoría de ellos han reforzado su capital desde principios de la crisis, utilizando todas las fórmulas a su disposición, menos la de recortar el dividendo.

“La retención de beneficios, es decir no pagar o reducir el dividendo, es una manera fácil de reforzar el capital, pero hay muchas otras y los bancos españoles las han aprovechado”, explica Elena Iparraguirre, analista de banca de Standard&Poor’s (S&P). La emisión de bonos convertibles, la conversión en acciones de bonos ya emitidos, las ampliaciones de capital propiamente dichas o la salida a bolsas de porcentajes minoritarios de filiales son algunas de las vías utilizadas por los bancos españoles para captar capital. También han actuado sobre el otro elemento que determina la ratio de solvencia, reduciendo los activos de riesgo en balance.

Del lado del dividendo la novedad ha llegado con el pago en acciones. Santander fue el primero en ofrecer a sus accionistas la posibilidad de cobrar en títulos parte de la retribución. Era el año 2009 y, desde entonces los demás bancos, con la excepción de Sabadell, han seguido sus pasos. Esta fórmula, que permite pagar al inversor y al mismo tiempo retener el beneficio para el capital, podría ser reforzada en caso de necesidad.

“Antes que recortar el pay out, veo más probable que los bancos incrementen el dividendo pagado en acciones”, razona Nuria Álvarez, analista de banca de Renta 4. Añade que “mientras les queden otras fórmulas para buscar capital no tocarán el dividendo”. Entre otras cosas es una “cuestión de imagen”, explica.

En las actuales circunstancias del mercado, un movimiento en este sentido se leería como una señal de debilidad por parte de la entidad y no se valoraría los beneficios que la decisión reportaría en el medio plazo, opina Álvarez.
De hecho, recuerda que cuando BBVA anunció en 2009 que recortaría su pay out al 30%, el mercado le castigó, “aunque el movimiento fue positivo para el banco que consiguió reforzar su solvencia”. Paulatinamente, el segundo banco español ha vuelto a incrementar este porcentaje que, actualmente, se sitúa alrededor del 45%, según cálculos realizados porExpansion.com.

Ladrillo y deuda soberana
Aunque los bancos hayan mantenido el pay out, la caída de los beneficios registrada en el sector financiero ha provocado que los accionistas hayan cobrado menos. Una tendencia que se mantendrá este año. “Los beneficios deberían tocar mínimos este año, pero después deberíamos empezar a ver una recuperación”, afirma Nicolás López, de M&G Valores. Los dividendos se moverán este mismo sentido.

Este experto recuerda que, en todo caso, la caída de rentabilidad de la banca española, pese a todos los problemas provocados por el sector inmobiliario, ha sido muy inferior a la que sufrieron muchos grandes bancos europeos, que se vieron duramente golpeados por la crisis subprime de EEUU. La espada de Damocle de los bancos españoles está en el ladrillo. “Si el Banco de España decidiera obligar al sector a acelerar el reconocimiento de las pérdidas inmobiliarias, sí podría peligrar el dividendo. Pero lo veo muy poco probable”, matiza el analista de M&G Valores.

Pero ahora la gran preocupación del Mercado no es el sector inmobiliario, sino lo que puede ocurrir con la crisis de la deuda soberana. “Los bancos españoles no tienen ni siquiera mil millones de euros de exposición a Grecia”, recuerda un analista vinculado a un banco español. Los que tienen problemas son los alemanes y, aún más, los franceses.

Así que, de este lado, no deberían llegar mayores presiones a las entidades españolas para reforzar el capital. Siempre y cuando, obviamente, la crisis soberana no empeore y países como España o Italia acaben como Grecia. Algo que, al menos por el momento, los expertos descartan. “Si llegáramos a este extremo lo último que nos preocuparía sería el dividendo de los bancos”, bromea un analista.

Cada entidad es un mundo
Dentro de las tendencias sectoriales, hay que recordar que “cada entidad es un mundo”, según subraya José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España. La presión sobre el balance podría llevar a algunos casos aislados en los que, finalmente, habrá que tocar el dividendo.

“En los bancos cotizados no veo problemas. Santander y BBVA mantendrán también el importe, no sólo el pay out", afirma un analista que prefiere no ser citado. “El resto de bancos y CaixaBank también no tendrán problemas, mientras que sí pueden tenerlos Bankia y Pastor”, opina este experto.

Santander, de hecho, se ha comprometido en mantener este año el dividendo de 0,60 euros brutos por acción, pese a que no conseguirá repetir los beneficios de 2010. El presidente, Emilio Botín, ha anunciado en la reciente reunión con inversores que el banco mantuvo en Londres que Santander cuenta con poder subir el dividendo a partir de 2013. Actualmente, su rentabilidad por dividendo es del 8,59%, según los datos proporcionados por Bloomberg.

El compromiso de BBVA, cuya rentabilidad por dividendo es del 4,34%, está en 0,42 euros por acción. El último dividendo pagado, de 0,10 euros brutos por acción, representa una subida del 11% frente al mismo pago del año anterior. Fuentes del banco explican que, aunque la decisión final sobre el dividendo pertenece a la Junta de Accionistas, “la idea es mantener la política de retribución en los próximos meses”.

En Sabadell, el único de los bancos que no se ha apuntado a la moda del dividendo en acciones, también confirman que la intención es mantener el pay out alrededor del 50%. Actualmente está en el 51,9%, con una rentabilidad por dividendo del 7,41%. La de Popular, que acaba de pagar el primer dividendo a cuenta de los resultados de 2011, de 0,05 euros por acción, es del 2,82%. El banco que dirige Ángel Ron tampoco prevé cambios en su política.




Pagará una prima del 35,7% para absorber a la entidad gallega, que dará mañana el sí definitivo a la segunda fusión bancaria de la crisis

Y. GÓMEZ, F. PÉREZ / MADRID

Día 08/10/2011

El baile en el sector financiero continúa, y en esta ocasión les toca el turno a los bancos. El Popular confirmó ayer su intención de hacerse con el control del Banco Pastor, por el que ofrece 1.300 millones de euros, un 35,7% por encima del precio de cierre del jueves en Bolsa de la entidad gallega. Eso sí, no será un pago en metálico, sino un canje de acciones.

En concreto, en un hecho relevante remitido a la CNMV, tras suspenderse la cotización de ambas entidades, el Popular explica que ultima la absorción del banco gallego a través de una oferta a todos sus accionistas de 1,115 títulos de nueva emisión de Banco Popular por cada acción de Banco Pastor. Eso supone valorar cada título de la entidad gallega en 3,92 euros, frente a los 2,89 a los que cerró ayer.

De acuerdo con estas cifras, el Popular estaría valorando la totalidad de las acciones del Banco Pastor en 1.069,5 millones de euros, que se elevan a 1.300 millones si se tienen en cuenta las obligaciones convertibles en acciones que tiene pendientes el banco gallego.

Fuentes del mercado consultadas apuntan que la oferta es bastante generosa si se analiza la evolución de la cotización de ambos bancos en los últimos diez años, ya que prácticamente durante todo el periodo la acción del Popular ha cotizado por encima de la del Pastor.

Arias, vicepresidente

Además, la operación supone aplicar un descuento de solo el 25% del valor en libros de la entidad gallega, la valoración más alta de una entidad financiera en el actual proceso de reordenación bancaria. Bankia salió a Bolsa con un descuento del 54% y Banca Cívica con el 60%. Y en el caso de la entrada del FROB en las cajas, la valoración fue incluso menor. El Fondo entró en el principal competidor del Banco Pastor, Novacaixagalicia, con un descuento del 88%. En el caso de Catalunya Caixa, se valoró la entidad en un mínimo 7% (descuento del 93%) y Unimm, en palabras del gobernador, valía un simbólico euro.

Fuentes de Banco Pastor explicaron a ABC que han optado por esta operación, frente a otras que se habían planteado, como la fusión con Banco Sabadell, porque era la oferta más generosa. Además, se cumplirán varias condiciones que la entidad gallega considera muy importantes, como mantener la marca en «su ámbito geográfico tradicional», Galicia, donde la entidad, que se fundó en 1776, está profundamente arraigada. En todo caso, el sí definitivo a la oferta, que está condicionada a que sea aceptada por la mayoría de los accionistas (al menos el 50,1% del capital social), lo dará mañana por la tarde el consejo del Banco Pastor.

El acuerdo incluye que el ahora presidente del Banco Pastor, José María Arias, se convertirá en vicepresidente de la entidad resultante de la fusión. Y el principal accionista del banco gallego, la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que cuenta con el 42,176% del capital, y que, según ha podido saber ABC, aceptará la oferta casi con toda probabilidad, será el segundo accionista del nuevo banco, con un 7% del total.

Los otros accionistas de referencia del Pastor, Novacaixagalicia, controlada en un 93% por el Estado, y que posee el 5,24% de la entidad; la sociedad de inversión Financiére Tesalia, que tiene el 5,041%, y el propietario del grupo Inditex, Amancio Ortega, que posee el 5,001%, también ven con buenos ojos la operación. El banco que surja de esta fusión, la segunda entre bancos desde que comenzó la crisis —la primera fue la del Sabadell y el Guipuzcoano— ocupará la quinta posición en el ranking de entidades financieras españolas por volumen de activos, el mismo puesto que ya tiene el Popular. Entre ambos sumarán 161.353 millones de euros, de los que 130.398 millones corresponden a la entidad que preside Ángel Ron. Por tanto, aunque no avance posiciones, el Popular se mantendrá por detrás de Caixabank, y se distancian del Banco Sabadell, que ocupa la sexta posición.

El Banco de España avala esta primera operación de consolidación en la banca mediana tras el proceso de recapitalización de las cajas de ahorros. También la patronal bancaria, la AEB, bendijo una unión que, de confirmarse, sería «una noticia excelente para los accionistas y empleados, así como para los clientes de las entidades».

Los menos optimistas le ponen algún «pero» a la operación. Advierten de que ninguna de las dos entidades salió muy bien parada de los test de de estrés del pasado verano. El Banco Pastor suspendió las pruebas de solvencia con un ratio del 3,3%, tan solo por delante de la CAM, que obtuvo un 3%. Y el Popular aprobó por los pelos con un 5,3%. La pregunta es si la unión de ambos será suficiente para lograr la solvencia suficiente o será necesaria una inyección del FROB.

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