jueves, 27 de octubre de 2011

SOMOS PERSONAS, NO DECIMALES


Se ha dicho que los seres humanos somos aquello que comemos. También se da por cierto que somos animales dotados de razón, lo cual cada vez parece menos acertado. Después de darle muchas de vueltas al tema, se llega a la conclusión de que somos números, y sólo números, interdependientes en una pegajosa retícula similar a un “sudoku”, que determina nuestra existencia.



Unos elementos tan simples, que aparecieron hace treinta mil años, se han convertido con el paso del tiempo en la seña de identidad humana. Los números decidieron en su día apoderarse de nuestra personalidad. Ni cuerpo, ni alma, ni esencia, ni razón. Somos simplemente números, por lo menos eso creíamos hasta ahora, ya que ahora nos hemos dado cuenta que el traslado masivo de empleados de Bankia a la Comunidad Valenciana tiene un denominador común que SATE ha detectado en las visitas a las oficinas: el trato que se ha dado, en la mayoría de los casos, no ha sido como personas, ni como números, sino como decimales.

El decirle a alguien que le van a trasladar, que tiene 15 minutos para decir si o no, con las consecuencias que puede tener la respuesta negativa, es algo inhumano.

Sin explicaciones y ni las más mínimas formas, que dicho sea de paso todavía son gratis. Y aunque el sistema financiero carezca de liquidez, el respeto y la humanidad es algo que todavía existe y no se carga a la cuenta de resultados.

Desde SATE queremos hacer un llamamiento a la empresa por el hecho de que la plantilla de Bankia todavía es humana y se merece por lo menos un poco de respeto y comprensión en las formas, sobre todo al comunicar los desagradables traslados que están padeciendo nuestros compañeros de otras zonas, principalmente Madrid y Canarias.

Cualquier traslado de oficina es traumático, pero cuando lleva acarreado el tener que mover a la familia,  el estar alejado de los seres más queridos durante largas temporadas o cualquier otra circunstancia que pueda afectar personalmente, se debe llevar a cabo con el tacto suficiente para minimizar al máximo esos “traumas”.

Para SATE, el explicar el por qué, el dar tiempo para tomar la decisión (no 15 minutos), en definitiva un trato correcto que te haga sentir que eres una persona más de la organización, no un decimal, hubiera sido lo mejor para todos.

Para más INRI las indemnizaciones todavía no se han cobrado y teniendo que adelantar los gastos para traslado, alquileres, etc. que se han ocasionado. Creemos que peor imposible.

Desde SATE queremos denunciar estos hechos, daros la bienvenida a todos y ponernos a vuestra disposición para ayudaros en todo lo que esté en nuestras manos.

SATE, las soluciones cerca de ti.

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